La menstruación no es una maldición

Para la gran mayoría de mujeres la regla es el peor momento del mes. Esperamos su llegada como si se tratara de un mal irremediable del cual no nos podemos librar y durante los días que dura el sangrado sentimos que somos otras, una versión deteriorada de nosotras mismas. Pero, ¿qué pasaría si descubrieras que todo lo (poco) que sabes de la menstruación es mentira? ¿Qué ocurriría si te dijeran que menstruar es una de las mejores cosas que te podría pasar?

Todavía recuerdo la primera vez que al secarme la vulva, luego de orinar, vi una mancha roja en medio del pedazo de papel higiénico que llevaba en una de mis manos. Tenía 12 años y una mezcla de sorpresa y miedo me hizo llamar a mi mamá entre gritos.

Cuando ella se acercó a mí, sólo atiné a decirle con voz trémula que me había salido sangre. Mi mamá me abrazó y, entre lágrimas de emoción, me dijo ya eres una mujer. Luego me explicó que eso era mi regla, que me iba a venir cada mes y me enseñó cómo se usaban las toallas higiénicas.

Eso fue todo lo que supe de la menstruación durante 20 años, hasta hace dos meses atrás, cuando comencé un taller de ciclo menstrual en el que descubrí que la regla es mucho más que la sangre que cada mes expulso de mi cuerpo.

Una revolución llamada menstruación

Cuando le preguntaron a Stephen King cómo se le ocurrió el argumento de su famosa novela Carrie, el popular escritor norteamericano dijo que quería contar una historia sobre mujeres y que una de las primeras ideas que se le vino a la mente es que la protagonista sería una chica que es víctima de sus compañeras de escuela -quienes se burlan de ella- y que, cuando comienza a menstruar, sus hormonas liberan sus poderes destructivos y con ellos ataca a quienes la han agredido.

Nunca me hubiera imaginado que una película de terror como esa tuviera algo que ver con la regla, pero ahora que lo sé, no puedo dejar de relacionar la mítica escena en la que Carrie está bañada en sangre (y su posterior furia vengativa) con la manera cómo he vivido mi menstruación durante las dos últimas décadas.

La regla siempre ha sido el momento incómodo del mes, en el que sentía que en cada movimiento que hacía estaba el riesgo de terminar con los pantalones manchados de sangre. La regla eran esos 5 o 7 días en los que me sentía cansada o malhumorada, en los que no quería ver a nadie y en los que estaba más emotiva que de costumbre. Me sentía extraña, no entendía por qué mi cuerpo y mi mente experimentaban cambios tan drásticos durante esa semana. La regla era eso que, apenas comenzaba, ya quería que terminara.

Así fue, hasta que descubrí  El camino rubí y entonces algo cambió dentro de mí con respecto a la regla, fue más que un descubrimiento corporal, conocer mi menstruación fue toda una revolución.

Primavera, verano, otoño, invierno… y otra vez primavera

Hace dos años atrás tuve la suerte de encontrar -en medio de la maraña de blogs y sitios web feministas que me encanta leer- a Erika Irusta Rodríguez. Ella es una inteligente y divertida experta en ciclo menstrual y corporalidad femenina (y feminista, diría yo).

Desde Barcelona y a través de El camino rubí, Erika escribe, da videoconferencias y ofrece talleres online para todas las mujeres interesadas en conocer esa cosa extraña llamada menstruación. Luego de leer a la Irusta durante un buen tiempo, me animé a inscribirme en uno de sus talleres online pues quería saber más acerca de la idea principal a través de la cual ella explica la regla: durante el ciclo menstrual -el cual tiene una duración aproximada de un mes- y debido a los cambios hormonales que se producen en nuestro cuerpo y que afectan nuestro estado físico y psíquico, atravesamos por cuatro fases que se asemejan a las estaciones del año.

La fase menstrual es la que corresponde a los días en que se produce el sangrado y viene a ser como el invierno. El cansancio físico es la señal con la que nuestro cuerpo nos pide descanso ya que el útero está haciendo un trabajo intenso al expulsar el endometrio (por medio del sangrado). Este es el momento para buscar la calma.

Luego, la semana siguiente, llega la fase preovulatoria, que se corresponde con la primavera de nuestro cuerpo. La energía activa regresa a nosotras y estamos más dispuestas, por ejemplo, a practicar algún deporte.

Después alcanzamos la fase ovulatoria, en la que nos encontramos rebosantes de carisma y atractivo sexual. Es el momento ideal para establecer o mejorar nuestras relaciones personales.

Por último, llegamos a la fase más temida de todas: la premenstrual. Pero a pesar de la mala fama que tenga, es una fase poderosa en la que la rabia que sentimos se convierte en un indicador de aquello que queremos cambiar en nuestras vidas para así renovarnos y comenzar de nuevo.

Es entonces cuando, al término de la fase premenstrual, el ciclo vuelve a repetirse al iniciarse una nueva fase menstrual. Conocer nuestro ciclo implica comprender qué es lo que nos sucede corporal y mentalmente y ¿acaso existe arma más poderosa que el autoconocimiento?

Pero además de estas estaciones que atraviesan nuestro cuerpo semana a semana y mes a mes, nuestro ciclo menstrual se explica también a través de la presencia de arquetipos femeninos con los cuales nos podemos sentir identificadas en cada una de las cuatro fases. Todas estas mujeres son distintas entre sí, pero todas ellas forman parte de nosotras.

La revolución de las (4) mujeres salvajes

En cada fase de nuestro ciclo menstrual emerge una mujer distinta dentro de cada una de nosotras, es decir que yo soy una y soy cuatro.  Para comprender mejor los 4 arquetipos femeninos que nos habitan, en el taller Erika nos pidió a todas las participantes que le pusiéramos un nombre a cada una de nuestras mujeres y que buscáramos una canción para cada una de ellas. Así que, a continuación, además de hacer una breve descripción de cada arquetipo, les presento –acompañadas de música- a las 4 mujeres que soy.

 Sofía, la sabia

Si la fase menstrual es el invierno, la mujer que aflora en mí (y en todas) durante esta semana no podría ser otra que la anciana, la sabia, la bruja. Aquella que en medio de la calma emplea su instinto para entender el mundo que la rodea. Es la que está a punto de morir y que luego renacerá en plena primavera.

Avalanches es una hermosa canción de A fine frenzy que habla de vencer el miedo que sentimos ante los momentos difíciles de nuestra vida y de la importancia de seguir adelante a paso lento pero seguro: No temas a las avalanchas, yo te protegeré en mi refugio nevado. Miraremos cómo danzan los lobos grises, tú traerás luz y segundas oportunidades y yo te mantendré a salvo.

En el videoclip de esta canción, Alison Sudol -la vocalista de este proyecto musical- me recuerda también a la mujer salvaje y sabia que tan bien describe Clarissa Pinkola Estés en Mujeres que corren con los lobos.

Sandra, la rebelde

La primavera es la fase preovulatoria y su arquetipo es la joven, la adolescente, la rebelde. A mí me pasa que me pongo muy locuaz y me encuentro en el esplendor de mi capacidad intelectual, además me siento segura de mí misma y plenamente confiada en mi talento creativo. ¿Te has sentido alguna vez así?

Janelle Monáe me encanta desde que escuché esta canción suya: Q.U.E.E.N, es un tema que no sólo te da ganas de bailar sino que contiene una letra poderosísima en la que el amor propio y la rebeldía son los ingredientes principales: Aun si le incomoda a otros, yo amo quien soy / Me podrás quitar las alas, pero aún así voy a volar / Voy por las calles porque quiero y porque puedo. 

Lena, la sensual

Pero luego de tanto pensar, lo mejor es dejarse llevar por lo que una siente. Por eso durante la siguiente fase -la ovulatoria-emerge en mí (y quizás también en ti) la lujuriosa. Esta mujer es pura sensualidad y voluptuosidad. Mi deseo sexual hacia mí misma -y también hacia otras personas- se intensifica en estos días y es el momento ideal para acariciarme hasta descubrir nuevos rincones de mi cuerpo que a veces no suelo tocar, pero sobre todo es el momento perfecto para masturbarme.

Desde el título, Treat me like fire (Trátame como si fuese fuego) lo dice todo: esta canción tanto en su interpretación vocal como corporal -llevadas a cabo ambas por Jillian Hervey- la convierten en uno de mis temas sensuales preferidos, precisos para compartir apasionados encuentros sexuales a solas o en compañía. En cuanto a la letra de la canción, una de las partes que más me gusta es:  Hey chico, me gusta tu estilo. Ven aquí y hablemos un rato. Me da curiosidad pensar en lo que podríamos hacer tú y yo, ¿qué te gustaría hacer? Mira mis ojos, mis labios, mi cabello, si eres bueno conmigo podemos comenzar por ahí.

Nina, la guerrera

Después del disfrute, llega la fase premenstrual y las energías se dirigen hacia la destrucción y la creación de la mano de la guerrera, la arpía, quien en medio de la soledad y la oscuridad comienza a marcar los límites en sus relaciones personales, lo cual le permite dar por terminada relaciones dañinas y convertir la rabia propia de esta fase en la fuerza que necesitamos para cambiar esas cosas de nuestra vida que ya no nos gustan más.

Como buena chica mala que soy, Bad girls es parte de mis canciones favoritas. Es un himno a esa desobediencia que tan necesaria es para las mujeres en un mundo en el que se pone límites a nuestras libertades. Vivan rápido, mueran jóvenes. Chicas malas, háganlo bien, el mantra feminista que M.I.A. repite a lo largo de la canción, es una invitación a vivir con intensidad y sin miedo.

Confieso que esto es lo que más me gusta de conocer mi ciclo menstrual: que en cada fase aflora dentro de mí una mujer única, con fortalezas que me hacen sentir poderosa y también con debilidades que me hacen sentir vulnerable. Pero es gracias al conocimiento de estas 4 mujeres salvajes que he comenzado a conocerme: con ellas he emprendido el camino que recorro para llegar a mí misma.

Luego de 20 años de mucha sangre, sudor y lágrimas, perdida en medio de los vaivenes hormonales de mi ciclo menstrual, ahora estoy habitando mi cuerpo desde el autoconocimiento y con alegría, paciencia y cariño. Porque conocer tu ciclo menstrual es toda una revolución, una revolución llamada menstruación.

(*) Este artículo fue publicado originalmente el 20 de marzo de 2015 en Chicas Malas.

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